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Ilustración infantil. Jugando en la playa.

Estoy rescatando algunos trabajos antiguos en todo el maremagnum que tenía de imágenes desordenadas y esta es una de las que más satisfecho estoy.

Se me ocurrió en la sala de espera del aeropuerto de Barajas. Para matar el tiempo siempre llevo un bloc para garabatear y este dibujo salió casi del tirón.

Recordé mi niñez en la playa junto a mis hermanos. Nos encantaba hurgar entre las rocas y meter las manos en los agujeros que quedaban expuestos a la bajamar. Más de una vez nos gastábamos bromas con que algún monstruo podía habernos atrapado los dedos.

Por suerte no fue así, aunque nos llevamos alguna mordedura de algún cangrejo y más de una picadura de anémona. Incluso una vez un pez escorpión me dejó la mano hinchada una buena temporada.

Pero eso es otra historia que seguro que me da para otra ilustración.


EL CUÉLEBRE. Ilustración del dragón de la mitología Asturiana.

Antes de hacer este trabajo, me informé y leí bastante acerca de las características y la morfología del Cuélebre. También conté con la ayuda de mi amigo Javier pues me dio una descripción bastante detallada de lo que su padre, todavía hoy, asegura haber visto de niño.

Este señor cuenta que en su pueblo se formó un gran revuelo pues los hombres se juntaron para dar caza al Cuélebre y lo abatieron en la entrada de su cueva. A él se le quedó grabado cómo era el animal y, a pesar de que la mente de un niño a veces pueda exagerar u omitir algunos detalles, el relato es lo suficientemente vívido y creíble como para, por lo menos, descartar que quien lo narra sea un visionario.

Pero yo sí puedo permitirme serlo e imaginarlo. Y este es el resultado: un cuélebre de montaña.

La imagen es un Cuélebre sobre un roble viejo en una fría y soleada mañana de invierno. Está en un alto sobre un valle y olisquea el aire en busca de una presa. Al fondo se ven los picos de Europa y un valle.

¿Cómo lo hice? Primero esbocé unas líneas en papel con la idea de situarlo inicialmente sobre unas rocas. Pero como la forma era sinuosa, decidí instalarlo sobre un carballo. Escaneé ese boceto y luego empecé a tratarlo con Photoshop. Primero lo finalicé en blanco y negro y luego, pasado un tiempo, eso sí, lo coloreé también con el mismo software.

Ilustración de un Cuélebre de montaña sobre roble viejo

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