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Ilustración infantil. Jugando en la playa.

Estoy rescatando algunos trabajos antiguos en todo el maremagnum que tenía de imágenes desordenadas y esta es una de las que más satisfecho estoy.

Se me ocurrió en la sala de espera del aeropuerto de Barajas. Para matar el tiempo siempre llevo un bloc para garabatear y este dibujo salió casi del tirón.

Recordé mi niñez en la playa junto a mis hermanos. Nos encantaba hurgar entre las rocas y meter las manos en los agujeros que quedaban expuestos a la bajamar. Más de una vez nos gastábamos bromas con que algún monstruo podía habernos atrapado los dedos.

Por suerte no fue así, aunque nos llevamos alguna mordedura de algún cangrejo y más de una picadura de anémona. Incluso una vez un pez escorpión me dejó la mano hinchada una buena temporada.

Pero eso es otra historia que seguro que me da para otra ilustración.


Opinión sobre diseño gráfico: Formas simples.

Yo siempre he asociado a las formas simples con la belleza. Y estoy convencido de que si algo es atractivo o bonito de por sí, no necesita aditamentos.

Es por esto que me atraen todas las manifestaciones sencillas pues, para mi, esconden una gran complejidad hasta su diseño definitivo.

Si nos paramos a observar lo que nos rodea, estamos inmersos en formas sencillas. Desde las señales de tráfico a la señaléctica de un aeropuerto, pasando por logotipos y anagramas de lo más variado.

Normalmente cumplen un propósito específico, pues al no requerir del observador un conocimiento o educación profundos de la forma, el color y el espacio, sirven para comunicar con la casi totalidad de la población mundial sea esta de dónde sea o tenga la educación que tenga. Vamos, que son lo más democrático que existe (más de un político haría bien en estudiar un poco de geometría!).

Pero como están al alcance de todo el mundo, también cualquiera puede servirse de ellas sin un propósito específico y, sin querer, me temo, dar belleza al soporte sobre el que se exponen.

Esto ha ocurrido en mi barrio. La imagen que adjunto es un conjunto de fotografías que tomé con mi móvil la semana pasada dando un paseo con mi familia. Estos corazones llevan tiempo plasmados en diversos lugares de mi zona, pero hasta el otro día no había reparado en ellos, pues ya se han integrado plenamente en el paisaje urbano.

Al extraerlos de su ubicación mediante la fotografía y presentarlos en un mosaico, cobran una fuerza añadida al contraponer sus texturas.


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