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Ilustración infantil. Jugando en la playa.

Estoy rescatando algunos trabajos antiguos en todo el maremagnum que tenía de imágenes desordenadas y esta es una de las que más satisfecho estoy.

Se me ocurrió en la sala de espera del aeropuerto de Barajas. Para matar el tiempo siempre llevo un bloc para garabatear y este dibujo salió casi del tirón.

Recordé mi niñez en la playa junto a mis hermanos. Nos encantaba hurgar entre las rocas y meter las manos en los agujeros que quedaban expuestos a la bajamar. Más de una vez nos gastábamos bromas con que algún monstruo podía habernos atrapado los dedos.

Por suerte no fue así, aunque nos llevamos alguna mordedura de algún cangrejo y más de una picadura de anémona. Incluso una vez un pez escorpión me dejó la mano hinchada una buena temporada.

Pero eso es otra historia que seguro que me da para otra ilustración.


Diseño de personajes: El monstruo que llevamos dentro.

Todos tenemos un lado oscuro. En mayor o menor medida, todo el mundo, y bajo determinadas circunstancias, es capaz de sacar el "bicho" que está ahí, remanente.

La escala de grises de esa oscuridad es muy variada. Así como las circunstancias que hacen que salga al exterior. Pero como no soy sicólogo, no me voy a parar a desgranarlas.

Pero sí que hay una de esas circunstancias que se ha instalado, casi cotidianamente, en nuestras vidas. Y no es otra que los famosos "cuelgues" del PC. La pantallita azul de marras.

Y aquí es donde he visto a colegas y amigos perder los papeles. Y es por esto por lo que he intentado reflejar el momento previo al desastre.



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